viernes, 10 de septiembre de 2010

“El principal sujeto de cambio continúa siendo la clase trabajadora”


Candidato a secretario general de la Central en la Provincia de Buenos Aires, el actual secretario adjunto de la CTA de la Provincia y secretario general de SUTEBA, a pocos días de las elecciones, analiza la interna y el momento político que vive el país.


El jueves 23 de septiembre la Central de los Trabajadores Argentinos (CTA), tendrá que elegir entre la Lista 10, que encabeza Hugo Yasky, y la Lista 1, que lidera Pablo Micheli. Esta elección además definirá el rumbo que tomará la Central en los próximos años. Aunque no son la únicas listas, están también las del PO, el PTS y el MAS, cuya representación es mínima entre los afiliados, la disputa se da entre los dos sectores que provienen de la línea histórica sembrada por Germán Abdala.
Roberto Baradel, que acompaña a Yasky en la lista como candidato a Secretario General de la CTA en la Provincia de Buenos Aires, en la actualidad es Secretario General del gremio docente de la Provincia de Buenos Aires (SUTEBA) y Secretario Adjunto de la CTA también de la Provincia.
Un café, una biblioteca repleta, la presencia en varias imágenes de Evita y el recuerdo, en un homenaje de la CTA de Lanús, a un viejo compañero asesinado, perteneciente a la agrupación en que comenzó su militancia en aquel barrio, nos recibieron para comenzar a charlar.


¿Cómo ves al pueblo argentino y la etapa política que estamos viviendo?
Creo que estamos viviendo un proceso político riquísimo en perspectiva de avance del campo popular. No solamente en la República Argentina, sino en toda Latinoamérica, un avance como no se ha dado en estos doscientos años. Creo que el pueblo argentino está para más, que no vamos a aceptar retrocesos y que el Bicentenario, 6 millones de personas en la calle, de diversos sectores, clase media, trabajadores, sectores muy humildes, muestra a las claras que se quiere configurar un país diferente.


En la etapa actual, ¿qué sectores sociales crees que pueden motorizar los cambios más profundos?
El principal sujeto de cambio continúa siendo la clase trabajadora. En esto incide la estructura económica, pero es fundamentalmente una construcción histórica. Siempre hubo muchas iniciativas de organización de la clase trabajadora y fue en la década del ’40 cuando tomó cuerpo, dimensión y sustancia política. A partir de ahí el movimiento obrero en la República Argentina ha sido central en las disputas por la distribución de la riqueza, por pelear por un país con justicia social, por la independencia económica y la soberanía política. O sea, un país inclusivo, un país para todos. Hablando de esta última etapa, durante la dictadura militar más sangrienta que tuvimos, y después en los años ’90 que fueron su continuidad, quisieron destruir el aparato productivo del país junto con la resistencia y la posibilidad de avance de los trabajadores, de los sectores populares. A pesar de que hubo grandes luchas, cortes de ruta, movimientos de desocupados, la carpa blanca, la marcha federal que hicimos en conjunto con el MTA (Movimiento de los Trabajadores Argentino), la resistencia a las privatizaciones, la marcha del trabajo, el FRENAPO, el año 2001, durante el neoliberalismo se fue configurando una nueva estructura de la clase trabajadora y han dejado muchos excluidos. Trabajadores que no tienen trabajo, no formales, precarizados... Desde el año 2003 para acá se empezó a modificar esa situación aunque, si bien se ha avanzado en la lucha contra el desempleo, todavía la calidad del trabajo continúa siendo un problema a resolver. En ese marco, teniendo en cuenta esa nueva realidad de la clase trabajadora, para nosotros, tanto los trabajadores del Estado, como los trabajadores privados, los formales y los no formales, los precarizados, los que hacen changas, los trabajadores desocupados, los jubilados, somos todos integrantes de la clase trabajadora como sujeto político.


¿Cómo ves hoy la relación entre sindicalismo y política?
Yo provengo de una agrupación que no es una agrupación sindical, nos definimos como una agrupación político-sindical. Porque es central la participación política, el entendimiento, la comprensión, pero también la iniciativa política de la clase trabajadora. Porque sin iniciativa política nos limitamos a hacer lo que el poder instituido quiere que hagamos, que es solamente mirarnos el ombligo, defender algún que otro derecho corporativo que tenemos como clase y no mirar integralmente la posibilidad de transformación país. Por eso creo que es fundamental la vinculación del sindicalismo y la política, porque como sujetos políticos los trabajadores tenemos que tener fuerte incidencia en la política argentina, en la política latinoamericana y en la política mundial.


¿Cómo caracterizas el presente y el futuro de la CTA?
La veo bien, con un proceso de debate interno muy rico porque se están jugando dos concepciones al interior de la CTA. Una, la que representa Hugo Yasky, que propone una Central autónoma del Gobierno, de los patrones y de los partidos políticos, pero una autonomía que no significa prescindencia o asepsia política. Cuando nosotros decimos esto, estamos diciendo que cuando el proceso político está en juego, los trabajadores tenemos que tomar posición. En el marco de la Resolución 125 fuimos muy claros. Teníamos que salir a sostener que el Estado tiene la obligación de gravar a los sectores de mayor capacidad contributiva para distribuir la renta en nuestro país. No podemos corrernos de ese tipo de disputa cuando está en juego el avance de los procesos populares en nuestro país.
Hay otro sector que, lamentablemente, cree que la CTA tiene que ser parte de la estrategia de determinado partido político, que en lugar de tomar como enemigo principal a las patronales, toman como enemigo central al Gobierno o -incluso- a la CGT. Nosotros hoy no tenemos esa hipótesis de conflicto. Somos críticos del Gobierno, confrontamos cuando es necesario hacerlo, pero lo que no podemos hacer es abonar a la estrategia de los grupos económicos mirando todo lo que hace el Gobierno como malo -inclusive la Asignación Universal por Hijo, la estatización de las AFJP, la política de Derechos Humanos-, porque eso es ser funcional a aquellos que no quieren la distribución de la riqueza en nuestro país.
Entonces, la hipótesis de conflicto nuestra es con los grandes grupos económicos y todos aquellos que quieran frenar el avance que se está dando en nuestro país. Reconocemos avances dentro del proceso político y también creemos que hay una debilidad muy grande en cuanto a la construcción política que ha llevado adelante el gobierno y que los trabajadores nos tenemos que parar autónomamente sobre esa cuestión.
La diferencia fundamental es: o los trabajadores somos una central autónoma con plena decisión, parados en defensa de los intereses de los trabajadores, o somos el furgón de cola de la estrategia política de algún sector progresista o de centroizquierda que termina aliándose, en el marco del “Grupo A” como ha pasado, y haciéndole el juego a la derecha. Eso es lo que se está disputando.
Así como al interior de la CTA se generan discusiones, al interior de la CGT también. ¿No te parece que las condiciones han cambiado y que entonces hay una discusión generalizada sobre el modelo sindical y la construcción política posible?
Sí, creemos que hay un cambio de época. Somos fervientes defensores de los cambios políticos que se están dando en toda Latinoamérica y en la República Argentina. Presenciamos un debate político que nos está atravesando a todas las organizaciones, y no sólo a las organizaciones sino a la sociedad en su conjunto.
Para nosotros hay claramente dos bandos en nuestro país: un bando que son aquellos grupos económicos o aquellas instituciones y personas que entienden que hay que mantener una estructura de privilegios en Argentina; y hay otro bando que es el campo popular, en el cual pretendemos un país igualitario, un país inclusivo. Ahora, entre esos dos bandos, hay una intersección. Es el bando de los oportunistas. Que aplaudieron rabiosamente las privatizaciones porque íbamos a entrar al primer mundo y hoy aplauden la estatización de las AFJP. Algunos de esos que hoy están de este lado es bueno tenerlos por la correlación de fuerzas, pero uno sabe perfectamente que no se puede contar con ellos para construir una estructura política sólida que no sólo sostenga los cambios que se vienen produciendo, sino que los profundice. La concepción que tenemos nosotros es que si hay empate empezamos a retroceder nuevamente. No puede haber empate, tiene que haber avances y profundización del proceso político.


¿Cuáles son las grandes líneas para esta construcción política?
Mayor unidad popular, nosotros no fomentamos la fragmentación sino la unidad, por eso conformamos el frente gremial en la Provincia de Buenos Aires, con sindicatos de CTA, CGT e independientes. Marcos de participación más claros, con participación de diferentes sectores, como se hizo con la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, con la Ley de Educación, algo que no se hizo con el tema de la renta agraria, que hubiera sido diferente si se hubiera abierto a la discusión. Mayor democracia, profundización de los cambios a nivel político y profundizar la unidad latinoamericana.


Fuente: revista Zoom

“La autonomía no significa neutralidad, está enmarcada en la defensa del proceso político”



El jueves 23 de septiembre, cuando se realicen las elecciones nacionales de la Central de los Trabajadores Argentinos (CTA), se producirá un hecho inédito en su historia. Por primera vez, alrededor de 1.400.000 afiliados tendrán la oportunidad de elegir entre dos listas que van a disputar la conducción nacional: la Lista 10, encabezada por el actual Secretario General, Hugo Yasky, y la Lista 1, impulsada por Víctor DeGennaro, y que lleva como candidato al actual Secretario General Adjunto, Pablo Micheli.

Además habrá otras tres listas de representación minoritaria -las del PO, el PTS y el MAS-, pero se descarta que las únicas que tienen posibilidad de imponerse son las que provienen de la línea histórica del fallecido dirigente Germán Abdala.
Entrevistamos a Roberto Baradel, candidato a Secretario General de la CTA en la Provincia de Buenos Aires por la Lista 10 que encabeza Hugo Yasky.

En esta oportunidad va a haber dos listas con posibilidad de disputar la conducción, ¿qué expresa cada una de ellas?
La Lista 10 que encabeza Hugo Yasky representa los principios fundacionales de la CTA, es decir una Central de Trabajadores que construya la correlación de fuerzas necesaria que nos permita mejorar la calidad de vida de los trabajadores y aporte a un proyecto colectivo de transformación social de nuestro pueblo, con plena autonomía de las patronales, de los gobiernos y de los partidos políticos.

¿Cómo entienden esa autonomía?
La autonomía no significa neutralidad, por eso está enmarcada en la defensa del proceso político que implica avances concretos de medidas por las que peleamos mucho tiempo, como la ley de medios, la asignación universal por hijo, la estatización de las AFJPs y de Aerolíneas Argentinas y el juicio a los genocidas, y también de otras cuestiones que todavía quedan pendientes, como la libertad y democracia sindical, avanzar en una ley de entidades financieras y una verdadera reforma tributaria. En ese marco creemos que la Central, cada vez que estén en juego los intereses de la clase trabajadora, tiene que estar preparada para defenderlos.

¿Cuál es la diferencia con la otra lista?
La otra lista tiene una visión sectaria, sesgada, que achica la Central, al servicio de un partido político minoritario que no responde a los intereses populares, cuyos diputados han votado en contra de la 125, que dio quórum para el 82% trucho sin plantear de donde salen los fondos, y que sale a plantear que la AUH es una mentira. La lista que encabeza Pablo Micheli y que respalda Victor De Gennaro tiene una visión muy sesgada y que ha tomado como enemigo principal al Gobierno y se ha olvidado de confrontar con los grandes grupos económicos. También ha tomado como enemigo a la CGT y, a pesar de todas las diferencias que nos separan, la hipótesis de conflicto de los trabajadores no puede ser entre los trabajadores. La lista que lleva a Hugo Yasky como Secretario General prioriza las coincidencias por sobre las diferencias, e intenta seguir construyendo unidad dentro de la CTA y otros sectores del campo popular, que es fundamental para que este proceso político no sólo quede como está sino que se profundice, pero ante todo que no retroceda.

Después de las elecciones, ¿quedará una CTA dividida?
Hace tres meses creía que iba a quedar debilitada y ahora, a la luz de los acontecimientos y de la recorrida que estamos haciendo en la Provincia de Buenos Aires y en todo el país, estoy seguro que va a quedar fortalecida por el debate político que se dio al interior de la Central, y aquellas expresiones que intentaron forzar una CTA más sectaria y minoritaria van a quedar relegadas, inclusive en sus propias organizaciones.

¿Esta división en dos listas se refleja al interior de los gremios que integran la CTA?
No, porque mayoritariamente hay una posición de vocación de mayorías dentro de la Central.

¿Cuál será el papel de los movimientos sociales?
Seguramente los movimientos sociales van a hacer un aporte muy importante. En la Lista 10 hay un equilibrio muy marcado entre los gremios estatales, las organizaciones sindicales del sector privado y los movimientos sociales. En la Lista 10 se encuentra representado el 90 por ciento de los gremios del sector privado, el 95 por ciento de los movimientos sociales y prácticamente la totalidad de los gremios estatales. En aquellas organizaciones cuyas conducciones apoyaron la Lista 1 se generó un debate muy fuerte, y los compañeros de base mayoritariamente están apoyando a la Lista 10.

En el caso de ganar la Lista 10, ¿cuál será la relación que mantengan con la CGT?
Las misma relación que tenemos ahora, de autonomía, de considerar que es otra central de trabajadores, pero que nos separan una cantidad de cuestiones muy importantes como la libertad y democracia sindical, que para nosotros es un punto no negociable, pero cuando estén en juego los intereses de la clase trabajadora, como lo fue el conflicto por los trabajadores de prensa despedidos en Rosario, o como cuando asesinaron a Carlos Fuentealba, no vamos a tener dudas de tomar la iniciativa de unidad de acción para defender claramente los intereses de la clase trabajadora.

¿La personería gremial de la CTA va a seguir siendo un reclamo importante?
Va a ser un reclamo central. Después que la Lista 10 haya ganado en todo el país se abre una perspectiva muy fuerte para cambiar definitivamente el modelo sindical en la República Argentina.


Fuente: El Noticialista

domingo, 5 de septiembre de 2010

Yasky intentará garantizar la unidad de la CTA después de las elecciones


El dirigente gremial viajó a San Pablo para invitar a centrales de trabajadores de América Latina. Quiere que oficien de garantes de la transparencia de las elecciones y de un acuerdo con el sector de Micheli para evitar una fractura.

El secretario general de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), Hugo Yasky y el adjunto Pedro Wasiejko, viajaron ayer a San Pablo para garantizar “la presencia de distintas centrales del continente en las elecciones internas” del 23 de septiembre. Los candidatos de la lista 10 se reunirán con las autoridades de la Central Única de Trabajadores de Brasil (CUT) y con Víctor Báez, titular de la Confederación Sindical de las Américas.
“Estamos hablando con la gente de la CUT, con los compañeros de la Confederación Sindical de Trabajadores de las Américas y también con compañeros de Uruguay. La idea es coordinar una suerte de presencia, una comitiva fraternal de organizaciones hermanas, centrales sindicales de la región para que participen de las elecciones como garantes no sólo de la transparencia del proceso sino también como garantía de la unidad de la CTA” aseguró Yasky a Tiempo Argentino, pocos días antes del viaje.
Tanto Pablo Micheli, el candidato de la lista 1, como Yasky se esfuerzan en negar que la CTA pueda quebrarse debido a la fuerte interna que libran, dentro del mismo espacio, la agrupación Germán Abdala. Sin embargo, la iniciativa que impulsa el actual secretario general parece demostrar que esa confianza no es tal.
“La idea es que tengamos la garantía de que el día después de las elecciones, ese discurso de unidad se va a transformar, en la práctica, en una verdadera decisión de seguir apostando a la construcción de la CTA”, confía Yasky y lamenta no haber recibido todavía respuesta alguna por parte de Micheli. “También les hicimos otra propuesta, que era constituir la próxima conducción en partes proporcionales, de acuerdo a los votos que sacaba cada uno, pero tampoco quisieron”, señala.
Es que a poco menos de un mes de celebrarse las elecciones internas, las posiciones en pugna parecen hoy irreconciliables.
Roberto Baradel, candidato por la lista 10 en la provincia de Buenos Aires, se mostró confiado: “Nuestra lista es muy fuerte, porque en ella están integrados todos los movimientos sociales que venían participando en la CTA, y todos los sindicatos con representación en el sector privado también están jugando con nosotros; y entre los estatales, muchos también”.
En tanto, desde el sector que lidera Micheli los acusan de haber propiciado una afiliación masiva de último momento. “Nosotros presentamos 55 mil fichas nuevas de los movimientos sociales y el sector de (Hugo) “Cachorro” Godoy presentó 8000, ellos plantean que están metidos los intendentes del conurbano, pero lo que están haciendo realmente es abrir el paraguas para explicar la derrota que van a sufrir el 23 de septiembre”, asegura Baradel y agrega: “lo que no se puede hacer es utilizar los argumentos de la derecha para descalificar a los compañeros y a los movimientos que venimos construyendo. No son ni los intendentes ni producto del clientelismo, estos espacios que había construido en el pasado ATE ahora tomaron la decisión de sumarse a nuestra opción, porque tienen una visión política más parecida a la nuestra”.
En tanto, Norberto “Beto” Pianelli, candidato en la Ciudad de Buenos Aires, intenta explicar la cuña que se abrió en la dirigencia de la central. “El debate tiene que ver con qué tipo de construcción queremos, qué tipo de central queremos. Cuando hay cambios, se viven situaciones de crisis, y lo que estamos viviendo es una situación de crisis, pero una buena crisis, porque estamos pegando un salto. De una central que nació en un período negro, que fue muy marginal en un comienzo como para poder resistir el modelo neoliberal cuando todo el sindicalismo se arrojaba a los brazos del menemismo, hoy la central pasó a tener un protagonismo distinto, y eso es exactamente lo que le molesta a Micheli. Esto es una crisis de crecimiento. Cuando se empieza con argumentos del estilo ‘no hay que contaminarse con lo de afuera’ dejás de ser una herramienta transformadora y pasás a ser una herramienta estéril, inútil. Es una posición infantil.”
Yasky, a su vez, aclara: “La madurez y el crecimiento político de la CTA a algunos les produce una crisis de identidad, porque nosotros éramos la CTA marginal, una central testimonial, una mezcla de ONG con centro de estudiantes de Sociología, hoy somos una central de trabajadores y tenemos que asumir las tareas de una central de trabajadores, que consiste en disputar y lograr avances que siempre son parciales, pero van transformando de a poco la realidad”.

Fuente: Tiempo Argentino